jueves, febrero 02, 2006

Reacción Social, Pensamiento...

Reacción Social

Me gusta cómo reacciona la sociedad ante un individuo que se rebela contra ella, cree ésta de alguna manera "instintiva" que está enfermo, que algo le atormenta: ha perdido el juicio. Pero ella no toma en cuenta o más bien no percibe que el rebelde se ha liberado del absurdo de la vida, pues le ha dado un sentido propio a la misma. Por eso está encima del juicio de la sociedad entera.

Pensamiento Nocturno
¿Qué merece ser pensado? Pensar en pensar tiene limites, pensar en cómo pienso: también. Pensar sobre mi existencia no me lleva a ningún lado, pensar acerca del futuro es inútil porque es incierto y pensar en la vida es lo mismo que pensar en pensar. Pensar en mi salud es igual que discurrir sobre el futuro.
¿Será entonces cierto que no hay algo que merezca ser pensado?
¿Que pensar, aún siendo algo metafísico, es sólo importante para los vivos como un instrumento que les ayuda a seguir viviendo?
Puedo comer, respirar, en pocas palabras: subsistir. Y aún así, voy a morir. El único destino que es cierto: la muerte. La única razón por la cual vivimos es para morir, es el fin del principio y lo único realmente importante.
¿Que si ya estás vivo es lo mismo seguir vivo o morir?
Sólo hay una vida, en la que estás. Si ya la tienes, hay que darse cuenta de que no va a regresar al morir, por eso hay que vivirla hasta que fuerzas más poderosas que el cuerpo y la mente te disuelvan en el todo (existente sólo para los que piensan).
Gastamos la única vida haciendo muchas cosas que no queremos, lo que otros miles hacen, viviendo en una ciudad de las tantas que hay, queriendo vivir como lo hacen millones. Hablando también con esos pocos centenares que nos rodean y que sólo aceptan lo que se les ha dado. Aquellos que quieren ser más aceptados por otros para sentirse más poderosos y con más control que los otros miles que hay, cuando no se han aceptado ellos mismos... todavía.
Si el propósito de la vida es sobrevivir, entonces: ¿es lo mismo vivir en una granja, de cazador o de empresario?
Todos sobreviven de la misma manera, sólo que ellos con más facilidades que aquellos; pero las facilidades no son el objetivo de la vida, es sólo subsistir. Las facilidades son privilegios. En esta modernidad nos tienen a la mayoría preocupados inutilmente, poniéndonos como objetivo metas distintas a la que la naturaleza nos ha puesto, y eso: sólo para "beneficiar" la igualmente inútil vida de otros.
¿Qué cosas buenas ha hecho la tecnología para nosotros?
¡Ninguna! Sólo nos "facilita" cosas que verdaderamente no necesitamos hacer.
Reflexión
Dios es la idea humana que algunos creen llenará su deseo por saberlo todo.
El alma es la conexión con el todo, como la posibilidad que podemos llegar al todo, o más bien, a llenar el interminable deseo de saber.
Leí: "Intelecto puro, sin alma, es la muerte del hombre."
El alma busca llenar el deseo del saber, porque es un deseo natural. El intelecto es lo que conocemos, sin deseo por conocer más, llegamos a la muerte porque dejamos de buscar. Nos quedamos estancados.

lunes, enero 30, 2006

El diario de un desconocido

Con lo que puse debe ser suficiente... preguntas, críticas, sugerencias: ¡comenten! si es que acaso llegan a leer algo.

Quiero aclarar "nuevamente" que todo esto es ficción, fantasía, mentira. Son ejercicios de escritura que he hecho sólo por diversión y nada de lo que dicen tienen que ver conmigo. Son personajes inventados y creados por mí. Si llegan a identificar algo de mi personalidad en ellos es porque obviamente yo soy la "madre" de los personajes; pero no son Oscar García Chávez. Son abstractos inmateriales.

El diario de un desconocido

Sábado 12 de Febrero, 2005

No me quedan ganas de hacer nada. Lo único que puede llenar estas lagunas de tiempo malgastado en sentimentalismos es escribir. Uno no tiene que cuidar sus palabras de ofender mientras escribe, uno puede borrar, agregar y hasta inventar palabras. Es posible expresar cualquier cosa que uno desee y no es necesario tener los oídos atentos a las palabras ofrecidas por bocas extrañas, que, carentes de importancia, se atraviezan por mera suerte en el camino. ¡Dichoso sea quien ha encontrado la escritura para olvidar esa insipidez que riega la realidad en nuestra mente! Es de tontos no usarla. Se dibujan mundos enteros con palabras, lugares sin reglas; o con las propias. Suficiente he tenido hoy como para seguir soportando la pesada carga que involuntariamente me impongo al preocuparme por cómo mis acciones pudieran afectar mi relación con personas que jamás podré conocer, individuos de los cuales dudo su existencia con tanta vehemencia que casi parece que licúa mis conocimientos para dejarme confundido, creyendo en la posibilidad de que tal vez tampoco yo soy real. En este momento soy un fugitivo de la sociedad, me he alejado deliberadamente para cuestionarme a mi mismo: ¿Qué es lo correcto para mí? Puesto que solamente uno debe hacerse cargo de sí mismo, siento que al dejar que otros me controlen inconscientemente para aburrirnos en comunión es aun más deprimente que estar solo, de hecho, pienso que es lo único realmente deprimente: Creer que se necesita de los demás. Mi naturaleza me hace desear mujeres con una pasión dolorosa, el problema está en que siempre es la idea que uno se forma acerca de una mujer lo que provoca el enamoramiento; nunca la mujer en sí. ¿Me sentiría mejor acompañado? Debe ser negativa mi respuesta. Es sabido que los humores son como las enfermedades y uno infecta a los demás con el propio, y el mío es inquebrantable en este momento: soy incapaz de imaginar algo que me haga sentir feliz en el acto, tal vez tranquilo y en paz; pero no feliz. Aunque mi cuerpo sea la causa, al cerrar los ojos puedo olvidarlo completamente por algún tiempo, equilibando perfectamente mi ser con lo que al parecer lo sostiene: esta tierra donde con mi suerte de hombre he caminado, visto, sentido, escuchado y demás verbos... Antes me gustaba viajar con la imaginación, ahora prefiero no moverme ni con ella… cierto que algunas veces es inevitable; pero en los momentos de lúcidez extrema, la encierro en una celda para que pueda susurrarme desde lejos algunos sentimientos, para poder así traducirlos a palabras. Esos sentimientos se sienten, se escuchan y hasta ven de una manera deliciosa. Hace algunos días caí en la cuenta de que soy alguien, de que tengo un nombre; nunca antes en mi vida me había percatado de tal cosa, parece simple y hasta tonto, pero antes yo no lo sabía conscientemente, me enseñaron tal cosa; pero sólo de una manera, no de esta en la que lo he descubierto. Los ojos de la muerte me observan a la izquierda, siento su mirada penetrante atravezando cada parte de este cuerpo, como si fuera luz viajando por la oscuridad. Esa luz, proveniente de sus ojos, me provoca un cosquilleo con voluntad propia que camina por mi espalda como precaución, recordándome que debo estar alerta: mas en este momento no quiero estarlo.

Oscar García Chávez

domingo, enero 29, 2006

Ensayo sobre un Guerrero Tolteca


Ensayo sobre Un Guerrero

“Para un guerrero no hay nada fuera de control.”


¿Qué diferencia habría si toda la humanidad supiera que ilusión y realidad no son términos opuestos y que lo que llaman realidad es también ilusión? Es fácil darlo a entender con palabras e imaginarlo un poco menos, pero para experimentar la duda de manera que afecte verdaderamente el pensamiento es menester dislocar nuestros sentidos para alterar lo que percibimos y llamamos realidad. Existen diversas maneras para dislocarlos, podría decirse que la mas efectiva es la acción de los alucinógenos pues es doble: no solamente critica la realidad sino que propone otra. Cuando una persona alucina, no toma lo que vé como algo real, en cambio… lo es. Lo que vemos como realidad no es más que una pintura, una descripción del mundo. Seguramente se piensa que no hay razón para olvidar la realidad puesto que se está cómodo aceptándola, pero la cultura y el lenguaje le construyen una realidad a los ojos dejándola como una simple elaboración cultural. Para vivir, Carlos Castaneda propone a través de don Juan<¿o don Juan a través de Carlos Castaneda?(“Para un guerrero no hay nada fuera de control”)> ser un hombre de conocimiento, y en el camino a ello… vivir como Guerrero, un guerrero es hombre y la suerte de éstos es aprender. Se aprende y se es así con el propósito de darse cuenta que nada importa. Existen para éstos ciertas reglas que en lugar de regular el comportamiento son guías, porque para todo quién emprende la tarea de ser un guerrero existen obstáculos, cuatro para ser exacto: El Miedo, La Claridad, El Poder y La Vejez.

Un guerrero anda por los caminos que tienen corazón, en estos caminos se encontrará con montañas que a primera vista pareceran imposibles de pasar; pero solamente lo serán si así lo piensa. Para atravezar El Miedo uno debe estar lleno de éste, pero nunca correr; siempre seguir adelante. Cuando se conquista El Miedo es de por vida y cambio se obtiene La Claridad de mente. La Claridad fuerza al hombre a no dudar nunca de sí y eso está mal, es como si viera algo claro pero incompleto. Un hombre que ha sucumbido a su segundo enemigo será torpe para aprender: se apurará cuando debía ser paciente, o será paciente cuando debía apurarse. Para quitar la claridad hay que desafiar la propia claridad y usarla sólo para ver, se debe pensar, sobre todo, que la claridad es casi un error. El Poder se presenta como el más fuerte de todos lo enemigos naturales de un guerrero, éste transforma al hombre en alguien cruel, caprichoso. Un hombre está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona. Para vencer al poder es necesario que el hombre se de cuenta de que El Poder que ha conquistado no es realmente suyo, debe saber cómo y cúando usar su poder. La montaña más fría y cruel, a la cual no se puede vencer del todo es La Vejez, llega cuando se han vencido todos los demás enemigos y se tienen muchos deseos de descansar y así, si se rinde por entero a su deseo de acostarse y olvidar, su enemigo lo convertirá en una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su conocimiento.

Un guerrero no tiene otra cosa además de su paciencia y voluntad, con ellas construye todo lo que quiere. Todo guerrero debe preocuparse y pensar antes de tomar una decisión, de ésta manera cuando se toma la decisión se echa a andar libre de preocupaciones y pensamientos; si se pierde la claridad, sólo se debe pensar en la muerte puesto que eso templa al espíritu. Se debe ser claro como el cristal con uno mismo. Una vez que se da cuenta de que nada importa, entiende que la victoria y la derrota son iguales, igual que el hecho de que a uno lo quieran: “Que otros lo quieran o no a uno no es todo lo que se puede hacer como hombre”. Lo importante al tomar una decisión es aplicar lo que se tiene para aceptar la responsabilidad de los actos, hasta del más trivial de sus actos. Si un guerrero no convierte en pensamientos sus instintos, entonces su vida no tiene poder, no puede apoderarse de las fuerzas de su vida. La voluntad y la paciencia se utilizan para olvidar. La voluntad es algo que el hombre usa, por ejemplo, para ganar una batalla que, según todos los calculos, debería perder; pero no hay que confundir la voluntad con el valor. Cuando alguien se entrega a la negación creé que esta haciendo algo bueno, cuando en realidad estamos fijos dentro de nosotros mismos. Si no se está consciente de la muerte, el hombre se vuelve común, haciendo actos comunes: la muerte debe volverse indiferencia. “Sólo la idea de la muerte da al hombre el despego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada. Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse a nada. Pero un hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la vida y por todas las cosas de la vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará tiempo de adherire a nada, así que prueba, sin ansias, todo de todo.” / “Un hombre despegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte, sólo tiene una cosa que lo respalde: el poder de sus decisiones. Tiene que ser, por así decirlo, el amo de su elección. El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callara; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple con gusto y con eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer.” Cuando un hombre ha adquirido paciencia, está en camino hacia la voluntad.

¿Qué ventaja existe en vivir como guerrero? Un hombre común termina su vida haciendo lo mismo que ha hecho siempre, un guerrero no. Siendo guerrero se acepta nuestra suerte como hombres, la cual es aprender y ser arrojados a mundos nuevos. Cuando un guerrero se mete con algo, debe saber lo que está haciendo; esto es, no llevar cargas que no se pueden soportar. La vida, para un guerrero, es un ejercicio de estrategia. A un guerrero no le importan los significados. Si alguien vive como guerrero, arma su vida estratégicamente. Si alguien fuera guerrero, estaría batallando hasta el final. Un guerrero nunca está disponible; nunca está parado en el camino esperando las pedradas. Así corta al mínimo el chance de lo imprevisto: accidentes. El espíritu de un guerrero sólo está engranado para la lucha, y cada lucha es la úlitma batalla sobre la tierra; porque está consciente de su muerte. Todo lo que está alrededor, en el mundo de un guerrero, ha sido elegido previamente por él. Utiliza los elementos dentro de su mundo como escudos protectores de los ataques de las fuerzas que él lucha por usar.

Un guerrero debe darse cuenta de cómo el diálogo interno mantiene su mundo. La conversación interna renueva el mundo, lo enciende de vida, lo sostiene. No sólo eso, sino que también escogemos nuestros caminos al hablarnos a nosotros mismos. De allí que repetimos las mismas preferencias una y otra vez hasta el día en que morimos, porque seguimos repitiendo la misma conversación interna una y otra vez hasta el día en que morimos. Cuando un guerrero se da cuenta de esto, lucha por parar su habladuría. Para lograrlo se deben usar los oídos para quitarle a los ojos parte de la carga. Un guerrero se da cuenta de que el mundo cambiará tan pronto como deje de hablarse a sí mismo. El diálogo interno forma viejos corrientes, que creen haber agotado el mundo; pero sólo han agotado lo que la gente hace. En su estúpida confusión creen que el mundo ya no tiene misterios para éllos. Las cosas que la gente hace no pueden, bajo ninguna condición, ser más importantes que el mundo. Un guerrero trata el mundo como un interminable misterio, y lo que la gente hace como un desatino sin fin.

“Cuando un hombre decide algo, debe ir hasta el fin, pero debe aceptar responsabilidad de lo que hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin tener dudas ni remordimientos acerca de ellas.”

Un guerrero busca poder, y una de las avenidas al poder es el soñar. . Es distinto el soñar común y el soñar de un guerrero. Un guerrero no los llama sueños, los llama realidades. “El soñar es real para un guerrero porque allí puede actuar con deliberación, puede escoger y rechazar; puede elegir, entre una variedad de cosas, aquellas que llevan al poder, y luego puede manejarlas y usarlas, mientras que en un sueño común y corriente no puede actuar con deliberación.”

El compadecerse de uno mismo no encaja en la vida de un guerrero. Se debe tener un ánimo de guerrero en cada uno de los actos que se lleven a cabo. No hay poder en una vida que carece de éste ánimo. El ánimo de guerrero consiste en tener control y a la vez estar abandonado, no paralizarse por el miedo. Ese ánimo acaba con la idiotez y lo deja a uno purificado. “Un guerrero es un cazador. Todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados sus cálculos, actúa. Se deja ir. Eso es abandono. Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie lo empuja; nadie lo obliga a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. Un guerrero está entonado para sobrevivir, y sobrevive del mejor modo posible.” Un guerrero puede sufrir daño, pero no ofensa. Para un guerrero no hay nada ofensivo en los actos de sus semejantes mientras él mismo esté actuando dentro del ánimo correcto.
Oscar García Chávez
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