lunes, febrero 27, 2006

Su Tango 5


Su Tango
Capítulo Quinto
Por Oscar García Chávez

Sabemos en qué termina la relación de Omar y María: Alejandro. Aclaré que hay un sin-número de filtros oculares. El hijo vé con dos; Omar y María con uno cada cual. Los tres están perdidos en su subjetividad. Son sólo dos simples conceptos; uno es el encadenamiento; otro la libertad total. El hijo tiene razón cuando dice: “Es una coincidencia que este sea mi destino.” Estámos, como todo lo demás: con la libertad limitada, medio-encadenados. Queda claro que coincidencia no es la antítesis del destino. Muchos conceptos todavía no son descubiertos ni pensados. Están ahí pero no han sido identificados.

Aquella noche, aparece la luna representando a los astros. Por ella existen las corrientes marítimas, y los hombres estámos hechos de agua. El satélite, en parte, los obligó a desatarse de la moral, he allí la razón por la cual María se queja: “no me educaron así”.

Omar sabe de antemano cómo piensa María, y ella sabe cómo piensa él. ¿Por qué se atormentan tanto? A María le molesta lo que piense de ella en un principio. ¿Por qué se enamoró de él?

“Aunque él no lo haya notado... éramos los únicos dos en la playa, estoy segura. No sé si venía de la misma fiesta que yo, pero iba vestido formal, igual que yo...” Está claro que busca conctarse con él de todas las maneras posibles, o sea, que la mujer, al ver a un hombre que le parece atractivo, el pensamiento que viene después es: “¿qué me conecta con él?”. Este pensamiento puede no ser necesariamente consciente, pero sí sucede.

Todo lo que escribe María es una búsqueda interminable de conexiones, anhela encajar a la perfección con lo que vé. Desea ser una con él; pero sin dejar de ser ella misma: por eso duda. Su padre se llama igual que su futura pareja. “Anoche lloré antes de caer en sueño, no debí haberme entregado tan rápido; no me educaron así. Pero eran demasiadas coincidencias...” No mencioné que los dos estában pasados en copas, y si el inconsciente está más cerca de nosotros cuando ebrios, entonces aquí las entrañas mentales de María nos demuestran que sólo por las coincidencias encontradas se dejó llevar.

El temor nace porque las piezas del rompecabezas quimérico no encajan: “ha de pensar que soy una puta. ¡Por eso me siento arrepentida! Sólo por eso, todo lo demás lo repetiría eternamente.” Si Omar pensara que María es una puta y se lo hiciera saber, ésta quedaría destrozada, su corazón se rompería en tantos pedazos como la ceniza de sus cigarros. El no conectar perfectamente es la raíz del temor.

Su discurrir termina en celos, coraje, duda e incertidumbre. Tiende a la conexión perfecta, se arriesgó esa noche al confiar en las circunstancias que se le mostraron.
Segunda Parte del Capítulo Quinto


No podemos saber si los astros rigen nuestro comportamiento, parece absolutamente absurdo creerlo, pero siendo la vida y existencia un misterio; no nos queda otra opción además de intentar enamorarnos del universo entero, tratar de ser uno con el. Igual que María busca encajarse con Omar, nosotros queremos cuadrar con lo que vemos, de ahí nace lo siguente: dolor, duda, angustia, temor, desesperación, coraje, arrepentimiento; sólo un objeto cuadra con el sujeto. Entiéndase esto: Un hombre sólo puede enamorarse de una mujer porque es el único objeto con el que puede encajar; una mujer únicamente puede enamorarse de un hombre porque es el único objecto con el que puede cuadrar.

Dentro de los sueños, todo está pefectamente armado. En ellos, el rompecabezas quimérico está terminado. Esa es la razón por la que Omar compara la aparición de María con un sueño lúcido. Siente que hay una diferencia entre ese momento de su vida y los demás únicamente por lo mismo. Toda su vida, este hombre ha intentado encajar con el universo, y su manera de hacerlo es leyendo. Cree de alguna manera que los autores del pasado se han fundido con el universo al terminar sus obras maestras: “la biografía de Dante, lo que sintió cuando vió a Beatriz por primera vez.”

Omar tiene que comparar sus experiencias con lo que ha leído para sentirse tranquilo: “Cuando ví que se metió por el callejón que da a la playa supe a dónde iba, recodré “El Extranjero” de Albert Camus, en lugar del sol estába bajo la luna y había una brisa agradable, no aquél calor desagradable que vivió Mersault”

“¿Qué significa esta transparencia mental?” -se preguntó. La respuesta, a la que jamás tendrá acceso, es esta: El sujeto se ha ajustado al objeto, al único posible.

María no es la única que siente miedo a la unión incorrecta: “espero que no sea ese tipo de mujer.”
Oscar García Chávez
Pinturas de Fabian Perez.
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