sábado, febrero 18, 2006

Poema al Nextel

Sin explicación...

Alteración de un poema de Antonio Machado.


Poema al Nextel


Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la bocina de mi estancia, la voz de Magdalena.


A una fría noche de invierno,
la voz de esa mujer soñolienta,
quebrada por la modorrencia sombría,
de las músicas magas de la noche.


...Y era mi Amor, como una roja llama...
-Nerviosa mano en el vibrante celular
ponía un largo suspirar de oro,
que se trocaba en surtidor de estrellas-.


...Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,
el paso largo, torva y esquelética.
-Tal cuando yo era niño la soñaba-.


Y en la bocina, resonante y trémula,
mi brusca voz, al golpear, decía
cuánto quería volver a verla.


Y era un plañido solitario el soplo
que el polvo barre y la ceniza avienta.

jueves, febrero 16, 2006

Fúmate un cigarro

Lo cambié a segunda persona. Me sienta mejor.


Fúmate un cigarro(para leerse sentado)


Con tu dedo índice y pulgar presionas el esponjoso cilindro. Pones parte en tus labios; mientras, con la mano izquierda te procuras un encendedor. Lo enciendes. Mezclas el fuego con la otra punta del cigarrillo, allí donde la hoja envuelve tabaco. No escuchas cómo se quema, te concentras en aspirar, atrapas el humo que buscaba escaparse en la boca; sin embargo, no es hasta que desprendes el tubo de la misma que sientes su sabor. El extremo desprende un hilo de sustancia que la gravedad no logra atraer, sube hasta dividirse, y forma ondas que pronto desaparecen. Sostienes el filtro, despides al carbono con un beso que te roba el aliento.


-«¿Por qué lo encendí? ¿No es esto un menguador de la vida? Sólo es uno, y el primero en todo el día. Mañana no fumaré... Sí, mañana esta absurda preocupación de lo dañido desaparecerá.» -piensas.


No titubeas en raptar otra nube tóxica; a cambio, sólo deseas su existencia. Cierras los ojos.


-«Sólo ciegamente se disfrutan este tipo de cosas, aunque el sabor me disgusta y repugna... hay algo mayor que me atrae.» -murmuras.


Comienzas a separar pausadamente los párpados cuando exhalas, y al terminar están abiertos por completo. Debes deshacerte del largo tubo de ceniza, lo agitas contra el cenicero. Al ver aquel pedazo amarillo y esponjoso que sale de la punta, se te antoja nuevamente llenarte de nicotina y así lo haces con una aspiración automática e involuntaria.


-«Voy a sostener más tiempo el humo.» -te dices.


Tu respiración rescata al humo de su jaula orgánica, alargas el labio inferior y sueltas un soplo tardío. Intentas aventar una dona de gas pero fallas. Deshechas ese polvo gris y te decides aplastar el rollo en honor a su extinción. El cigarro se dobla, pone una gran resistencia pero su poca flexibilidad termina quebrándolo. Sigue liberando la mezcla que produce su combustión, lentamente se va suspendiendo esa transformación de partículas.


-«No debí haber fumado.» -mientes.


Caminas hacia el bote de basura en la cocina y un perverso bostezo te obliga a juntar los párpados, vuelves a sentir el intenso sabor en tu paladar. Llegas al basurero, tiras las cenizas y te sientes indignado; pero de una vez metes también el cenicero en la bolsa.


-«Así mañana evito buscarlo para fumar... ¿A quién engaño?» -lo aceptas, lo tomas nuevamente.


Sin condición alguna lo dejas en el fregadero.

Oscar García Chávez
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¿Qué opinan sobre el cambio? ¿Es mejor, peor? ¿Por qué?

lunes, febrero 13, 2006

Poema anónimo

Un amigo escribió esto. No quiere que sepan quién es, no quiere que le cambie nada, me lo pasó y me dejó decidir si publicarlo o no. Lo dejé como él me lo dió. Me dijo que tuvo un momento de inspiración.

Poema sin medida

Absurdo el día
en el que intelectual me creí
como el pueblo soy
insignificante popurrí.

Sin coherencia escribo
mi poema desdichado
que alegría da
a mi corazón desfragmentado.

Tus grandes ojos
color del mar
miran hacia mí
que desnudo estoy.

Don Quijote idealiza
Descates piensa
Yo perezco
ante tu bella grandeza.

En poesía escribo
sin rima alguna
novato me siento
en la gigantesca laguna.

La luna inconstante
en su órbita gira
y tú recorres
mi pecho aprisa.

Besos por aquí
otros por allá.
¡Detente ya!
Que mi cuerpo se desplomará.

Solo estoy,
entre sueños te sentí
no te vayas
dulce frenesí.

Miradas observan
el mundo decadente,
Gringos caen
China fortalece.

Tus labios rojos
rozan mis mejillas
no te alejes
niña sin medida.

Dulce Elena
o Julieta, cual sea,
el amor que siento
infinito me supera.

Incoherente es
la existencia real
unos nacen, otros mueren
aquí sigo, esperando que regreses.

Al cielo voy
como Dante pretendió
adiós Amor
pues Muerto en vida ya estoy.

Anónimo(por ahora)
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